Webs construidas sobre WordPress y herramientas open source eficientes: rápidas de cargar, fáciles de mantener y pensadas para crecer sin rehacerlas dentro de dos años.

Se montaron con una plantilla comprada, veinte plugins encima y un constructor visual que genera tres veces el código necesario. El primer año funciona. Después empieza a cargar lenta, cada actualización rompe algo por otro lado y llega un momento en que nadie se atreve a tocar nada porque ya no se sabe qué depende de qué.
El problema casi nunca es WordPress. El problema es que se construyó acumulando: un plugin para el formulario, otro para el aviso de cookies, otro para la galería, otro para acelerar lo que ralentizaron los tres anteriores. Cada uno añade consultas a la base de datos, hojas de estilo y una dependencia más que actualizar.
Yo construyo al revés. Primero se define qué tiene que hacer la web y de dónde va a salir el dinero. Después se elige lo mínimo necesario para que eso funcione. Lo que no suma, no entra. El resultado son menos piezas, menos cosas que se pueden romper y una web que puedes seguir usando dentro de cinco años sin rehacerla entera.
Todo esto va dentro del presupuesto cerrado. No hay partidas que aparecen a mitad de camino.
Qué páginas existen, cómo se enlazan entre ellas y por dónde entra y sale el visitante. Se decide antes de diseñar nada, porque cambiarlo después cuesta el triple.
Nada de plantilla comprada y adaptada a martillazos. El diseño sale de tu marca y de lo que tienes que vender, y se construye para que cargue rápido, no para lucir en una captura.
WordPress y herramientas libres. Sin licencias anuales que te aten a un proveedor ni suscripciones que suben de precio cuando ya no puedes cambiar.
Imágenes optimizadas y servidas en el formato correcto, caché bien configurada y solo el código que la página necesita. La velocidad se diseña, no se parchea al final con un plugin.
Con protección antispam real, aviso por correo, registro en tu propia base de datos y el texto legal que exige el RGPD. Un formulario que pierde mensajes es peor que no tener formulario.
Si ya tienes web, se migra con el mapa de redirecciones hecho antes de mover nada. Es la parte donde la mayoría de proyectos pierde tráfico y es la que más cuidado exige.
Estructura de encabezados coherente, metadatos editables, datos estructurados, sitemap y todo lo que necesita Google para entender la web. No es SEO completo, es no empezar en negativo.
Los accesos son tuyos desde el primer día, no míos. Al final te enseño a editar lo que vas a querer editar, en una sesión grabada para que puedas volver a verla.
Empezamos por lo que ya tienes: web actual si la hay, de dónde vienen hoy tus clientes, qué preguntan antes de comprar y qué hace tu competencia directa. De ahí sale el mapa de páginas y el presupuesto cerrado. Si en este punto veo que no te puedo ayudar, te lo digo aquí y no seguimos.
Primero se diseña y se aprueba la página más importante, normalmente la portada. Sobre esa dirección se construye el resto, así que no te encuentras la web entera hecha en un estilo que no te convence. Vas viendo el avance en un enlace privado durante todo el proceso.
Antes de publicar se revisan formularios, velocidad, móvil y redirecciones. Después de publicar hay un mes de ajustes incluido, porque los fallos de verdad aparecen cuando entran usuarios reales, no en las pruebas.
Una web lenta es una web que pierde clientes antes de enseñarles nada.
Porque es software libre, porque hay miles de profesionales que pueden continuar el trabajo si un día yo no estoy, y porque no depende de una empresa que puede subir el precio o cerrar. Con una plataforma cerrada tu web vive alquilada. Si tu proyecto necesitara otra tecnología, te lo diría y te ayudaría a encontrar a quien la haga.
Depende de cuántas páginas tiene, de si hay que migrar una web existente, de si el contenido está escrito y de qué funcionalidades necesitas. Por eso el primer paso es el diagnóstico: después de esa conversación te doy un presupuesto cerrado por escrito, con lo que incluye y lo que no. No trabajo con partidas que aparecen a mitad del proyecto.
El desarrollo en sí es la parte más predecible. Lo que suele alargar los proyectos es el contenido: los textos, las fotos y las decisiones que dependen de ti. Te doy un calendario por escrito al empezar y te digo exactamente qué necesito de tu parte y cuándo.
No. El dominio, el alojamiento y el acceso de administrador son tuyos desde el primer día y a tu nombre. No uso licencias propietarias ni plugins de suscripción que dejen de funcionar si dejas de pagarme. Si un día quieres llevarte la web a otro profesional, te la llevas y ya está.
Cuando tiene sentido, sí. Si vas a editar la web tú mismo a menudo, un constructor te da autonomía y eso vale más que unos milisegundos de carga. Si la web es sobre todo comercial y se toca poco, prefiero código más ligero. Se decide en el diagnóstico y se te explica el porqué.
El primer mes de ajustes va incluido. A partir de ahí el mantenimiento es un servicio aparte y opcional: copias de seguridad, actualizaciones, monitorización y correcciones. Puedes contratarlo conmigo o llevarlo por tu cuenta; la web queda documentada para las dos opciones.
Cuéntame qué te está frenando y te contesto yo, no un comercial. Si veo que no puedo ayudarte, te lo digo y te ahorro la reunión.
Diagnóstico completo de por qué tu web no aparece, con un plan priorizado que puedes ejecutar tú mismo o conmigo.
Ver servicioEl trabajo repetitivo que hoy se lleva tardes enteras, delegado a sistemas que funcionan solos y que puedes apagar cuando quieras.
Ver servicioRevisión completa de a quién pagas por llegar, qué se encuentra cuando llega y dónde se cae, para dejar de comprar clics y empezar a comprar clientes.
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